En general, existe libertad para elegir notario, es decir, uno puede acudir al notario que mejor le convenga, pero existe algunas limitaciones en función del negocio jurídico que vayamos a realizar, y eso ocurre con el divorcio. El artículo 54 de la ley del notariado estable la compentencia notarial para los supuestos de divorcios y dice que será competente el notario de la localidad donde resida cualquiera de los cónyuges o el del domiciliio familiar. Así pues, no podremos optar libremente por un notario en el caso de divocio, tendremos que estar a la residencia de las partes o el domicilio familiar.

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