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La separación matrimonial es una situación jurídica intermedia entre el matrimonio y el divorcio.

En muchos ordenamientos jurídicos, la ley no contempla la posibilidad del divorcio, por motivos principalmente religiosos o culturales (el caso emblemático es el del Derecho canónico, que ha influido bastante en muchos ordenamientos jurídicos de países de mayoría cristiana). Por ese motivo, se ha creado un sistema a medio camino entre el matrimonio y el divorcio, que permite que siga existiendo el vínculo matrimonial, mientras que se terminan muchos de los derechos y obligaciones existentes para una pareja casada.

La gente suele mezclar los conceptos separación y divorcio, en una separación se continua casado pero las obligaciones y deberes inherentes al matrimonio se encuentran en suspenso. Antes, existia la obligación de estar separado con anterioridad al divorcios, ya no es así (de aquí viene la terminología «divorcio express»), por lo que el número de separaciones ha descendido drásticamente, hoy en día muy poca gente se separa (sólo un 4%), la inmensa mayoría se divorcian.

Algunos de los motivos por los que algunas parejas deciden separarse en lugar de divorciarse los encontramos en las convicciones religiosas (el matrimonio es indisoluble) o por ejemplo en las esperanzas de reconciliación que tengan los esposos.

Lo más habitual en un régimen de separación matrimonial, aunque puede variar en función del ordenamiento jurídico, es que existan las siguientes diferencias con el vínculo matrimonial:

  • Desaparece la obligación de vivir en el domicilio conyugal (en las legislaciones donde esta obligación existe). Este es un requisito esencial en la separación.
  • Se debe liquidar el régimen económico matrimonial. A partir de la separación, las partes liquidan la comunidad de bienes (en el caso de que existiese), y pasan a regirse por separación de bienes como si no estuviesen casados.
  • Se procede a repartir la custodia legal de los hijos, el régimen de visitas y la pensión de alimentos en favor de los hijos en su caso.
  • Si la legislación lo contempla y si existe desequilibrio económico entre los cónyuges, se puede establecer la pensión compensatoria (también denominada en algunos casos pensión de alimentos) de un cónyuge al otro.
  • Los separados pierden los derechos hereditarios que corresponden a los cónyuges.
  • Uno de los padres se hace responsable por sus hijos o cada uno se queda con uno.

La principal diferencia entre la separación y el divorcio es que el matrimonio sigue existiendo. Por este motivo:

  • Una persona separada no puede volver a contraer matrimonio, porque incurriría en bigamia.
  • Una persona separada, puede divorciarse posteriormente.

 

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